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PERFILES

Carlos Kitroser, médico veterinario siempre ligado a la investigación



Nuestro perfil es dentro de su profesión, un enamorado de todo lo que significa desarrollar actividades de capacitación destinadas a productores ganaderos en los distintos aspectos, como carne, leche, pasturas, sistemas de producción y gestión económica. Lo suyo traspasó nuestras fronteras.

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En esta constante rotación, hoy le dedicamos este espacio al doctor Carlos Kitroser, médico veterinario al igual que su progenitor, que puso en marcha en 1944 la Veterinaria Pergamino.
La suya es una tarea notable en cuanto al desarrollo de diversos eventos a nivel local, nacional e internacional. Las Jornadas Ganaderas han ganado en prestigio y hace pocos días tuvo lugar la edición Nº 19 en el predio de la Sociedad Rural.
Es miembro fundador y actual presidente del Comité de Evaluación Etica de Investigaciones Biomédicas del Instituto Maiztegui, establecido hace más de 20 años, en los comienzos de las acciones del actual Instituto, y constituido por una comisión de vecinos de diversas profesiones y orígenes, de acuerdo a las normas internacionales que regulan esta actividad.
Vale seguir su relato, sus vivencias, desde su juventud, con recuerdos que han quedado grabados en lo más profundo de su corazón.

El ambito familiar
“Nací en Pergamino, soy el mayor de tres hermanos, Julio Alberto fallecido muy joven y María Teresita, casada con ‘Nito’ Martin. Mi madre Regina, oriunda de Pergamino, fue docente durante muchos años en las escuelas Nº 18 y 22. Mi padre Salvador, oriundo de Paraná, graduado como veterinario, llegó a Pergamino en la década del 30 y fundó  la Veterinaria Pergamino en 1944 junto con su amigo Francisco García Llorens.
“En lo personal, cursé el primario en la Escuela Nº 1, el secundario en el Colegio Marín de Buenos Aires y la universidad en la ciudad de La Plata donde me recibí de Médico Veterinario en 1968.
“Estoy casado con Laura Maglione y somos padres de  cuatro hijos: Luciana, trabaja en marketing; Martín es médico y Agustín, contador, todos viven en Buenos Aires, excepto el menor, Javier, que es ingeniero agrónomo y reside en Pergamino. Nos han dado tres nietos, Pedro, Mateo, Salvador y otro en camino.
“Mi familia es el centro de todo, punto de referencia y una roca donde apoyarse en toda circunstancia”.

Médico veterinario
“Luego de graduado como médico veterinario trabajé en el departamento de diagnóstico del Laboratorio Rosenbusch, y un tiempo, como docente en su facultad y en la Escuela Agrotécnica local, en diversos períodos, de los que tengo los mejores recuerdos.
“En 1970 me incorporé a la Veterinaria Pergamino, comenzando a prestar servicios de asistencia y asesoramiento a productores agropecuarios locales y de otras provincias como Córdoba, Santa Fe y Santiago del Estero. Más tarde comenzamos a poner en funcionamiento el Centro de Inseminación Artificial y el Estudio Ganadero Pergamino, inicialmente con los colegas Héctor Mártire y Julio Godoy, luego con otros jóvenes profesionales que se fueron sumando con el tiempo”.

Las jornadas ganaderas
“En 1988 comenzamos a desarrollar actividades de capacitación destinadas a productores a través de seminarios y congresos que se han hecho en varias provincias, desde Chaco a La Pampa y de Buenos Aires a Mendoza.
“Las primeras Jornadas Ganaderas se realizaron en el Club de Viajantes en el año mencionado, y la última, la  Nº 19 se llevó a cabo hace unos días en el predio de la Sociedad Rural.
“En estas reuniones se abordan temas sobre producción de carne y de leche, pasturas, sistemas de producción, gestión económica de las empresas, equipos de trabajo y otras disciplinas vinculadas. Además se han realizado varios cursos de actualización profesional, con instructores del exterior.
“Algunas de las sedes fueron las ciudades de Buenos Aires, Mar del Plata, Junín, Tandil, Venado Tuerto, Rosario, Mendoza capital, Resistencia, Villa Giardino, Córdoba capital, Pergamino, y otras.
“Hace un par de años los eventos se extendieron a Brasil, comenzando con un congreso internacional sobre producción de carne realizado en Porto Alegre en el estado de Río Grande do Sul, con disertantes de Brasil, Argentina y Estados Unidos, donde estuvieron cuatro de los principales investigadores de Clay Center de Nebraska, instituto de referencia mundial en genética y cruzamientos”.

Viajes de capacitación
“Como actividad complementaria hemos organizado viajes de capacitación agropecuaria a diversos países, entre ellos Canadá, Estados Unidos, Australia, Nueva Zelandia, Sudáfrica, y otros. En estas giras se visitan campos de productores para conocer de cerca su modo de vida, cómo desarrollan sus actividades, el manejo de sus negocios, etcétera. También se visitan universidades con la finalidad de conocer los últimos avances en cada materia, y siempre se reserva un tiempo para conocer a la gente y los paisajes del país que se visita.
“Nos hemos asombrado con manejos empresarios que son diametralmente opuestos a nuestra lógica y así aprendimos que cada región del mundo ha desarrollado esquemas adaptados a su realidad, buscando un equilibrio que en la actividad agropecuaria depende del clima, del suelo y de los mercados.
“En la últimas dos décadas han participado cerca de 30.000 personas en más de 70 encuentros organizados por nuestro estudio, con la presencia de aproximadamente 600 especialistas disertantes, tanto  locales como extranjeros”.

Aspectos personales
“Una experiencia que me marcó profundamente fue haber participado en el Cursillo de Cristiandad, un movimiento de la iglesia nacido en España y difundido por todo el mundo. Estos encuentros se realizan en la casa de retiros de Manuel Ocampo, en un predio que perteneció a la congregación de los padres redentoristas, donde se arman grupos de personas para compartir algunos días de reflexión acompañados por un sacerdote, y vaya un agradecimiento especial para el padre Gastón Romanello que nos acompañó en muchas oportunidades. Esta experiencia ayuda a mirar las cosas desde otros puntos de vista.
“Actué en política en la Universidad como presidente del Centro de Estudiantes y secretario de las Fulp, y hace unos años trabajé en la Unión Vecinal local, un intento vecinalista para hacer política diferente, esfuerzo que valió la pena, junto a un excelente grupo de vecinos interesados en nuestra comunidad.
“Leo un poco de todo y participo hace tiempo de un taller de filosofía dirigido por Raquel Viglierchio con un grupo de trabajo de excepcionales valores personales.
“Practiqué muchos deportes durante el secundario, ahora hago golf en forma esporádica y asisto al gimnasio de Juan Miguel Degleue y desde hace un tiempo prolongado comparto la peña ‘El Peñón’ con un grupo de amigos”.

Hermosos recuerdos
“Desde muy chico asistí al Club Gimnasia y Esgrima, un segundo hogar en aquella época, donde practicaba basquetbol y natación, compitiendo en torneos interprovinciales con otros nadadores, recordando en particular a Hugo Zini que era un fenómeno en estilo libre. Nuestro profesor fue Atilio Saint Julien, un gran educador que nos enseñaba disciplina, esa que después nos puede ayudar en la vida. La vergüenza más grande era que nos suspendieran por alguna macana que nos hubiéramos mandado, lo que me tocó sufrir en una oportunidad, y dolió más que la inactividad impuesta. Además mi padre, en vez de ir a preguntar qué había pasado, me encajaba otra penitencia.
“Otra cosa imperdible fueron los bailes que se armaban donde funcionaba el bufet del club, estar presente era obligación, una costumbre que duró años y que perdura en nuestra mente”.

La Escuela Nº1
De la Escuela Nº 1 tengo gratos recuerdos al igual que de mis compañeros, todavía nos vemos con algunos de ellos, y de las maestras, en particular de “Gucha” Mujica, de la señora de Pisano y de Erlinda Carenzo, puedo asegurar que durante sus clases no volaba una mosca. No existía la mochila, sino unos portafolios de cuero marrón que generalmente duraban todo el primario, también unos vasitos de plástico retráctiles para tomar agua y el imprescindible sacapuntas, entre otras preciadas pertenencias”.

La Facultad
“Uno tiende a creer que la mejor época de la vida, es la de la Facultad; vivimos con otros tres compañeros del interior en una casa alquilada. Como anécdota, y si bien no soy cantor, una vez me convocó la directora del Coro de Cámara de la Facultad de Derecho, María Isabel Soler, resulta que requerían un bajo de voz muy grave (la necesidad tiene cara de hereje) con la finalidad de realizar una gira por Centroamérica y Colombia. Allá fuimos y entre otros lugares, cantamos en la catedral de Bogotá durante el Congreso Eucarístico Internacional de 1968 en presencia del Papa Paulo VI, fue una experiencia insólita”.

El barrio

“Italia y Florida era el centro geográfico, allí el que no era  hincha de Independiente era boleta, y como referencias comerciales: el almacén de Julián Flores en Italia y San Martín, la carnicería de Sebastián sobre Italia, el depósito de quesos en la esquina cuyo nombre no recuerdo y el taller de joyería de Avendaño. Finalmente un grato recuerdo para una figura inolvidable que transitaba esforzadamente el barrio, fue don Budala en su triciclo con tapa, lleno de telas, y a su lado ‘Gardelito’ en la bicicleta ayudando a su papá”.

La Opinion de Pergamino

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